Las Vacaciones del Señor Hulot (Les Vacances de Monsieur Hulot – 1953)

Curiosa película francesa que mezcla las características comunes del cine del otro lado de los Pirineos de mitad de siglo con el humor gestual y mímico propio del cine mudo estadounidense. Considerada por la crítica como una obra maestra y el mejor largometraje de uno de los directores más laureados del cine francés como es Jacques Tati, la película nos sitúa en un pequeño pueblo costero del Atlántico donde los veraneantes viven sus costumbres rutinarias propias de las vacaciones estivales hasta que un curiosísimo personaje, monsieur Hulot,  hará estragos con su inolvidable personalidad en la apacible villa.

Protagonizada por el propio Tati como Hulot que también se encarga de la dirección y el guión (nominado al Oscar), nos encontramos con una obra divertida, amable y entretenida que apunta más en sus primeros minutos que lo demostrado después en el transcurso del filme. Las primeras sensaciones son magníficas con esa percepción que la obra que estás viendo puede transformarse en una cinta irrepetible que te dejará huella pero, con el paso de los minutos, el efecto va desapareciendo porque lo visualizado no consigue avanzar y desarrollarse sino que no pasa de ese punto de partida.

Lo que en un principio son divertidas situaciones con personajes excéntricos que te sacan la sonrisa, se va convirtiendo en una repetición de gags que te hacen sentir pesadez con el avance del tiempo fílmico. Además, la casi inexistencia de diálogos no ayuda a poder digerir con más placer la película sino más bien todo lo contrario y este detalle se repite con todos los otros logros de la cinta. Una melodía pegadiza y agradable se torna cargante por su reiteración o esos personajes atípicos se vuelven burdos y aburridos ya que durante casi dos horas los ves repitiendo lo mismo y así sucede con prácticamente todo lo que compone la obra.

Gran decepción  que además se ve más acentuada por la impresión inicial que prometía muchísimo y que consigue un efecto antagónico por su insistencia en querer mostrar una y otra vez situaciones análogas en la historia.

Puntuación: 5 sobre 10.

Lo mejor: La sensación inicial.

Lo peor: La reincidencia de su planteamiento.

La escena: La llegada de Hulot al pueblo costero en su estruendoso vehículo.

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~ por hpkorgan en 10 marzo 2011.

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