Terror en Amityville (The Amityville Horror – 1979)

Clásico del cine de terror y, en concreto, del subgénero de las casas encantadas que contaría con un remake y hasta cinco secuelas con una calidad claramente decreciente. La película está basada en uno de los casos más famosos paranormales de Estados Unidos, la historia de la familia Lutz. En 1974, Ronald De Feo mata en su casa a sus padres y sus cuatro hermanos siendo atrapado por la policía días después. Un tiempo más tarde, la familia Lutz compra la mansión y durante 28 días sufren numerosos sucesos extraordinarios – levitaciones, posesiones, apariciones demoníacas, poltergeist – que les obligan a abandonar la vivienda temiendo por sus vidas. Esta historia es vendida por la propia familia al escritor Jay Anson que la publica en su obra “The Amityville Horror” convirtiéndose en un éxito inmediato que daría lugar a la película que nos ocupa.  Años después se destaparía como un fraude ya que se descubrió que la mayoría de la historia había sido inventada por los Lutz a cambio de una gran cantidad de dinero dada por el propio homicida De Feo a la familia para que se le rebajara la pena. Datos como el exorcismo, las llamadas a la policía o los casos de violencia fueron todo demostradas invenciones.

Una vez puesto en historia, veamos que nos ofrece la cinta de Stuart Rosenberg, director famoso por su filme “La Leyenda del Indomable” de Paul Newman. Realmente es una historia que tiene más fuerza por la propia trama que por su puesta en escena. La mayoría del tiempo tenemos más sensación de intranquilidad por lo que podría suceder que por lo que realmente sentimos en pantalla. Es un querer y no poder. La historia es aterradora y la recreación de la mansión Amityville es excelente, pero nos encontramos con un guión que parece no querer arrancar nunca y que va diluyéndose en una trama vacua. Un buen artesano del suspense o el horror podría haber sacado oro puro de un libreto con tanta enjundia  e interesantes recovecos que al final se nos queda en casi nada, en un producto aséptico donde nadie ha querido poner talento.

Los actores encargados de llevar el peso de la historia son James Brolin – padre del actual Josh Brolin, reciente actor fetiche de los hermanos Coen – y Margot Kidder – Lois Lane de la clásica “Superman” – con un resultado algo desigual.  Por un lado tenemos a Josh Brolin actuando correctamente con un papel agarrotado, tenso y contenido muy acorde al tormentoso rol del padre de familia de los Lutz que va viendo como se le escapa el control de sí mismo con los acontecimientos que le están rodeando pero, por el otro, Margot Kidder nos ofrece una interpretación bastante mediocre con una mujer que más que parecer una madre de familia preocupada cuyos sucesos le sobrepasan se asemeja más a un papel de mujer independiente, sexual y carismática que nada bien le viene al rol que le toca. En todo momento, nos recuerda más a un personaje sacado de una película de Rob Zombie (ya sabéis a lo que me refiero si sois seguidores de la filmografía de Rob) que a una madre en plena década de los 70 que tiene que sacar a su familia adelante con unos problemas más grandes de los que pueda manejar. Y este dato es algo que acompaña también a algunos secundarios que no consiguen hacer creíbles sus papeles en el filme: la pareja amiga de los Lutz, unos personajes estrambóticos y fuera de lugar, sobre todo la mujer, una médium que debería ser eje crucial de una parte importante de la obra que por el contrario se convierte en un hazmerreír o el sacerdote y su aprendiz que pasan por la cinta sin profundizar. Punto flojísimo el reparto si obviamos a Brolin, sin duda. ¿Puntos a favor? Una música espeluznante que le valdría la nominación al Oscar y una atmósfera que aunque no consigue romper del todo sí crea inquietud en el espectador.

La sensación final es de mediocridad, ya que es difícil encontrar buenas historias relacionadas con los espíritus y casas encantadas y es una pena ver como se disgrega una historia que sí que contiene esas características propias de una gran cinta pero que, desgraciadamente, no ha sabido llevarse a cabo correctamente ya sea por deficiencias en el propio libreto o en su irregular dirección.

Puntuación: 5 sobre 10.

Lo mejor: James Brolin.

Lo peor: El aura de vulgaridad que rodea a la película.

La escena: La llegada del sacerdote a la mansión.

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~ por hpkorgan en 9 marzo 2011.

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