La Bella Durmiente (Teatro de la Maestranza de Sevilla – 2011)

Prejuicios. m. Opinión previa y tenaz, por lo general desfavorable, acerca de algo que se conoce mal. Definición de la Real Academia de la Lengua Española sobre un concepto que no se puede acercar con más exactitud a lo que yo pensaba sobre el ballet y centrándome, sobre todo, en la última parte, la que dice “que se conoce mal”. Desde que tengo uso de razón, en la mayoría de las modalidades que comprende el arte, siempre he expresado mi opinión después de experimentarlo en mis propias carnes, nunca he criticado una película, un cuadro o un disco sin degustarlo antes pero con la danza y el ballet (al igual que con el flamenco, pero este sí que lo he escuchado y visto y sigo manteniendo mi desfavorable opinión) me comportaba contrariamente a mi forma de pensar. Tenía prejuicios sobre un montón de estupideces que asociaba a esta expresión artística. Lo relacionaba con la feminidad, el aburrimiento y la simplicidad. ¡Qué alejado estaba de la verdad! Así, en una de mis visitas a ese maravilloso teatro que es la Maestranza de Sevilla para ver la primera parte de las óperas de Wagner de “El Anillo del Nibelungo”, observé en el cartel que en unos meses se escenificaría “La Bella Durmiente” en ballet, así que compré las entradas para ver por mí mismo si eran ciertas todas mis ideas preconcebidas.

No me podía esperar lo que mis ojos iban a presenciar ese día. Es difícil de explicar. Es como si la belleza pura e impoluta tomara forma concreta sobre un escenario. ¡Qué colores! ¡Qué decorados y vestuarios! ¡Qué imaginación y creatividad tan portentosa para acompañar a tan majestuosa partitura del maestro Tchaikovsky! Estúpido de mí por mi obcecación y terquedad durante tantos años y haberme quitado de disfrutar antes de tanta belleza.

La obra que llegaba a Sevilla formaba parte del Ballet del Estado de Baviera, uno de los más importantes grupos de danza de Europa. Su director, el checo Ivan Liska, se ha encargado de adaptar la clásica obra de Tchaikovsky que a su vez estaba basada en el famoso cuento de Perrault que Disney haría años después inmortal. La compañía está formada por más de 70 bailarines de multitud de nacionalidades con protagonismo esencial de España con Lucía Lacarra, la bailarina que interpreta a la protagonista de la obra.

El ballet ambientado en el mundo creado por Perrault, sigue la historia clásica consiguiendo un cosmos de belleza excepcional. Multitud de localizaciones representadas al detalle nos transportan a una mágica época perfectamente ambientada. Además, el vestuario y el maquillaje rozan la perfección con vestidos, trajes y diseños llenos de color y seducción. Sentado en tu butaca contemplas ensimismado como van sucediéndose los pasajes del cuento con una puesta en escena fastuosa. Y qué decir de la partitura de Tchaikovsky, una obra maestra imperecedera que en un lugar como la Maestranza suena como nunca.

En mi humilde opinión, una maravilla de la que tardaré en olvidarme. Una conjunción de factores que me llenaron por completo. Admiración por un arte tan ignorado por mí y belleza, sobre todo, pura belleza.

Puntuación: 10 sobre 10.

Lo mejor: La música, los escenarios, el vestuario, la danza, los actores….TODO

Lo peor: Mis prejuicios.

La escena: La llegada del dragón.

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~ por hpkorgan en 2 marzo 2011.

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