Alien 3 (1992)

Tercera parte de la saga Alien y ópera prima de David Fincher, uno de los directores más importantes de los últimos años. El que más tarde dirigiría obras como “Seven”, “Benjamin Button” o la reciente “La Red Social”, empezaría su andadura en una de las secuelas de uno de los títulos más importantes de la ciencia ficción.

Hasta esta película, Fincher era un reputado director de videoclips musicales que daría el salto con esta tercera entrega de la criatura creada por H.R. Giger. Fincher imprimiría en esta obra – como en muchas otras- ese carácter adscrito a las videoclips, es decir, dinamismo, aceleración y vertiginosidad. Sus películas contienen muchas de las características propias de los 90 que dejaban atrás unos valores cinematográficos más pausados y detallistas para entrar de lleno en la modernidad de fin de siglo con mayor gusto por la celeridad o lo trepidante, no por ello olvidando cualidades impregnadas al mejor cine. Alien 3, sin ser una película notable, sí contiene estos elementos que marcarían esa nueva forma de entender el cine a través de una miríada de realizadores con nuevas formas de ver y hacer arte.

En esta ocasión, encontramos a la teniente Ripley a bordo de un planeta cuyos únicos habitantes son una colonia de ex presidiarios que han transformado su vida a través de la religión. Hombres que han sido abandonados a su suerte en un planeta inhóspito carente de vida. Pero la llegada de Ripley tras la huida que se vio en “Aliens, El Regreso” ha traído también otra forma de vida conocida por todos, el Alien.

El argumento no es nada original y pretende beber del éxito de sus dos magníficas predecesoras. Mientras que “Alien” contaba con una asfixiante atmósfera que mezclaba brillantemente el terror y la ciencia ficción en una aventura claustrofóbica inigualable de la mano de Ridley Scott y “Aliens” nos llevaba a una odisea bélica, violenta y de pura adrenalina “made in Cameron”, esta tercera entrega intentaba llegar a una simbiosis de las dos quedándose, la verdad, en tierra de nadie. Este “Alien 3”, al más puro estilo de las películas carceleras, consigue como mucho el entretenimiento – que no es poco – pero teniendo a sus espaldas dos obras tan espléndidas, le cuesta arrancar su identidad propia. Con todo, es un producto digno de ver que tiene sus momentos y que, además, cierra lo que debería haber sido una trilogía cerrada con un final antológico.

En cuanto a los actores, el filme cuenta otra vez con Sigourney Weaver en el papel de Ripley, un rol que la actriz sabe cumplir sobradamente. Con ella, encontramos un reparto de actores secundarios cuyo principal rol es ser masacrados y acompañar en la acción a una Weaver que mantiene el peso del filme en todo momento. Quizás destacar a Charles S. Dutton como líder espiritual de la colonia de presidiarios que consigue en algunos momentos sobresalir al resto, pero sin obsequiarnos con nada más que lo vulgarmente aceptable. Una pena no haber exprimido más personajes tan interesantes como Bishop, el androide de la segunda entrega cuyo rol aquí es prácticamente testimonial o el doctor de la cárcel cuyo carisma se empieza a intuir justo antes de que caiga asesinado a manos de la criatura.

Los efectos visuales son magníficos como procede a una superproducción como esta que, además, le valdría la nominación al Oscar. El monstruo no supone un avance en su identidad como sí lo fue en su predecesora, ya que la obra de Cameron ampliaba la mitología de los alienígenas con nuevos tipos de razas siendo esta tercera hereditaria simplemente de los seres creados por Giger. Además, aquí se ha sustituido las naves espaciales por una claustrofóbica cárcel planetaria formada por túneles y complejos industriales creando una especie de laberinto subterráneo donde se dará caza al alien en la última parte de la cinta. Se aprecia un presupuesto más austero o, quizás, menos creativo que  en sus dos anteriores obras.

Resumiendo, “Alien 3” contiene las características que hicieron grandes a la saga pero todo a la mínima potencia. Reparto, efectos visuales, guión, decorados o presupuesto son empequeñecidos respecto a sus predecesoras y, aunque cuenta con un director magnífico, se intuye que todavía su talento estaba descubriéndose y, quizás, en un proyecto tan cerrado como este tuviera las manos más atadas amén de que en aquellos entonces Fincher no era más que un novel en estos lares.  Entretenida, con acción de calidad pero nada más.

Puntuación: 6 sobre 10.

Lo mejor: La escena final.

Lo peor: Un guión que gira demasiado en torno a Ripley olvidando todo lo demás.

La escena: “El hijo de Ripley” viendo la luz.

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~ por hpkorgan en 1 marzo 2011.

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