I Saw the Devil (Akmareul boatda – 2010)

•29 marzo 2011 • Dejar un comentario

La venganza, una temática frecuentada con asiduidad en el cine. Un estilo que hace partícipe al espectador de las maniobras de la persona afectada ya que se nos muestra el origen de la injusticia perpetrada y nos hace parte de la venganza cosechada. Disfrutamos como receptores de las maquinaciones tejidas para conseguir tan fijo objetivo, la  inapelable vendetta. Se nos puede hacer de rogar pero cuando llega es una explosión de júbilo (“Sin Perdón”), se va masticando (“Valor de Ley”), se profundiza en ella (la maravillosa trilogía de Park Chan-Wook) o, como prolifera últimamente, se deleita en su descarnado grafismo y crueldad (“A L’interieur”). La lista es interminable (“Kill Bill”, “Lady Snowblood”, “Kokuhaku”) pero aunque la temática pudiera parecer ser una repetición de estructuras, se encuentran verdaderas joyas del celuloide en este subgénero con además toques de originalidad e inventiva verdaderamente laudables. Normalmente el grado de excelencia se encuentra en el desarrollo de los personajes y las motivaciones que les llevan a perpetrar su ansiada venganza.

“I Saw the Devil” es otro ejemplo de lo que comentamos. Un thriller brutal, extremo e hiperviolento que se cimienta en las personalidades de sus dos protagonistas, unos espectaculares Lee Byung-Hun (Kim) y, sobre todo, Choi Min-sik (Kyung). Kyung es un psicópata que disfruta de la tortura y violación de hermosas mujeres con métodos perversos. Una de sus últimas víctimas resulta ser la hija de un jefe de policía retirado. Su marido (Kim), un policía de operaciones especiales estilo FBI, jura vengarse y devolver multiplicado por mil el daño que ha sufrido su amada.

El director es uno de los mejores talentos del cine coreano, Kim Jee-Woon, con ya una filmografía excelente a sus espaldas (“El Bueno, El Feo y el Raro”, “Dos Hermanas”, “A Bittersweet Life” ) que recomiendo seguir a quien desconozca la obra del realizador asiático. La película tiene una banda sonora magnífica que sabe acompañar cada momento álgido de la cinta. Un punto fuerte sin duda. Pero el peso del filme lo soportan los dos roles principales, dos antagonistas autodestructivos que llevan al espectador a una orgía macabra, visceral y sin concesiones a la galería. Hablamos de violencia cruda, de desparpajo visual y de ensañamiento. Un thriller hiperbólico que muestra el camino tortuoso que conlleva la venganza y que sabe mantener la tensión narrativa en todo momento. Resulta curiosa la reflexión a la que nos lleva la situación de los dos personajes ya que en ciertos momentos de la película se nos igualan en un nivel tanto físico como psíquico y nos hace preguntarnos si son dos caras de la misma moneda que simplemente circunstancias externas los colocaron en caminos diferentes.

Notable cine negro contemporáneo no apto para todos los paladares.

Puntuación: 7’5 sobre 10.

Lo mejor: El duelo entre sus dos protagonistas con especial atención en el impresionante Choi Min-Sik

Lo peor: Su extrema dureza puede apartarla del gran público.

La escena: El ataque a la casa rural.

La Red Social (The Social Network – 2010)

•28 marzo 2011 • Dejar un comentario

Enésimo proyecto hollywoodense que intenta contar la historia de personas que consiguen un gran éxito a costa de su trabajo o intelecto. En esta ocasión, el universitario que  inventó una de las redes sociales más importantes de la actualidad, Facebook. Con gran respaldo de crítica y público y con la dirección de uno de los directores más importantes  del mercado estadounidense, David Fincher, esta cinta ha sido una de las más destacadas a nivel de premios este año. Tres Oscars (mejor guión, montaje y banda sonora), cuatro Globos de Oro (mejor película, director, guión y música), tres Bafta (director, guión original y montaje) y así un largo etcétera. Lo dicho, producto made in Hollywood de los que gustan tanto a los académicos y críticos norteamericanos.

Pero fuera de esa burbuja mediática, ¿qué nos ofrece de verdad esta película?. Pues, en mi opinión, una obra correcta con un guión excelente que te deja buen sabor de boca. Eso (que no es poco) y nada más. Para muchos nos encontramos ante una cinta que marca un inicio en el cine y eso es debido a que plasma en la pantalla un nuevo medio  social que refleja la realidad como hasta ahora no se había visto. Vivimos en una era globalizada donde las relaciones sociales están cambiando a ritmo acelerado y donde las redes virtuales de comunicación son ya parte imprescindible de nuestras vidas. En la reciente tragedia sucedida en Japón, las agencias informativas han sido sustituidas por mensajes directos y al minuto en Twitter, los feedbacks son herramientas utilizadas por los medios para conocer a su público y sus inquietudes y redes sociales como Tuenti o Facebook mantienen en contacto a personas de todo el mundo e incluso sustituyendo relaciones personales por estas llamadas virtuales. Y un cambio global tan grande tenía que ser reflejado en el cine y lo ha sido a través de la obra de Fincher. Pero, como todo filme hollywoodense, va acompañado de las manidas claves del éxito, supervivencia, competitividad y notoriedad labradas a partir de uno mismo. Cualidades que para muchos son las culpables de muchos de los problemas que nos acontecen en la actualidad. Se nos venden marcos espejos donde se nos reparten aptitudes necesarias para sobrevivir en el sistema y obras como “La Red Social” ayudan a fortalecerla. El dinero atrae mujeres, fiestas, éxito, envidia y solo en una estructura como la existente se es capaz, con iniciativa e inteligencia, de conseguir ese estatus. Manipulación encubierta y continua que nos llega a base de reiteración a nuestros cerebros.

Pero dejando de lado el entramado argumentístico, “La Red Social” ofrece un guión notable con multitud de referencias a la realidad actual de muchos jóvenes elitistas y que se alejan de la imagen estúpida ofrecida por muchos productos norteamericanos de la juventud contemporánea. Algo que, por lo menos, es de agradecer. Otro punto fuerte es su montaje, de una eficacia y trabajo abrumador y, desde luego, una banda sonora a cargo de un renacido Trent Reznor (líder del notable grupo Nine Inch Nails) sencillamente espectacular. En cuanto al reparto, nos encontramos quizás con el punto más débil del proyecto. Actores como el sobrevalorado Jesse Eisenberg  que da vida a Mark, creador de Facebook, o el mediocre cantante Justin Timberlake, que interpreta al inventor de Napster, aportan poco o nada a la película con actuaciones anodinas y mediocres que son acompañadas por una serie de secundarios simplones y vulgares que hablan y mucho de la generación actual de actores jóvenes estadounidenses.

En definitiva, un producto sobrevalorado con algunas cualidades pero que dista mucho de ser una obra sobresaliente.

Puntuación: 6’5 sobre 10.

Lo mejor: Un guión notable.

Lo peor: Un poco hartos de la fórmula “biografía de éxito”.

La escena: La conversación inicial entre Mark y su novia.

Tintín en el País de los Soviets (Tintin au pays des Soviets – 1930)

•24 marzo 2011 • Dejar un comentario

1928. Norbert Wallez, director del diario belga Vingtième Siècle y de reconocida ideología derechista, se le ocurre inventar un personaje que mostrara a la juventud belga la verdadera situación de la Unión Soviética. Para ello confía a un tal Hergé, redactor jefe del suplemento juvenil del diario – la revista Petit Vingtiéme -, la realización del proyecto. El resultado sería la creación de Tintín y la que sería su primera obra de muchas, “Tintín en el País de los Soviets”.

El cómic que primero sería seriado en el suplemento y después se publicaría en formato único, narraba las aventuras de un periodista belga, Tintín, y su inseparable perro Milú en la Unión soviética. Allí, a través de la sátira y numerosos gags al más puro estilo cinematográfico del cine silente, se encargaría de demostrar la verdadera faz de un país que se jactaba de tener una economía en auge y una estructura desarrollada.

Cómic propagandístico, lleno de errores de coherencia y con un dibujo mediocre. Así se iniciaba la historia del que sería después un icono del 9º arte. El propio Hergé renegaría de su primera obra y no sería hasta muchos años de después de su éxito mundial cuando este album vería la luz de forma adecuada y no en los canales piratas subterfugios. Y no es para menos. Las supuestas falacias que la URSS mostraba al mundo nos son exhibidas de una forma manipuladora, tosca y burda. Habría que situarse en la época donde este libro fue publicado, es decir, los años 30 pero hoy en día no supera la mínima revisitación. Fuera de época es un cómic lleno de fallos en todas sus líneas. El guión es absurdo con un nivel de realidad cercano a la fantasía irracional que nos enseña las supuestas barbaridades de los soviéticos ensalzando de manera obvia las estructuras occidentales y europeas. Pura manipulación en la que el lector se encuentra incómodo y molesto. Y el dibujo se encuentra lleno de trazos irregulares, saturado de inexactitudes y con la sensación de estar hecho a desgana e incluso inacabado. Menos mal que con los álbumes siguientes (obviando ese alegato colonialista y racista que es “Tintín en el Congo”) elevarían la calidad a cotas sobresalientes y convertirían a Hergé en un genio de la viñeta porque su debut no pudo ser más amargo. Recomendado solo para coleccionistas.

Puntuación: 1 sobre 10.

Lo mejor: Conocer el origen de Tintín.

Lo peor: La burda manipulación que sufrimos.

La escena: La portada.

La Herencia Valdemar (2010-2011)

•23 marzo 2011 • Dejar un comentario

“No está muerto lo que puede yacer eternamente y con extraños eones incluso la muerte puede morir.”.

H.P. Lovecraft, el genio de Providence. Un autor sobre el que han versado ríos de tinta debido a su tortuosa vida y, sobre todo, por su oscura obra. Alejado de la vertiente existente en aquel momento (finales del siglo XIX-principios del XX) basada en un horror  tradicionalista fundamentado en fantasmas y demonios, Lovecraft crea un nuevo género cimentado en la mezcla de la ciencia-ficción y el terror gótico con la existencia de razas alienígenas, viajes en el tiempo, dioses antediluvianos o la existencia de otras realidades conviviendo con la nuestra. El llamado terror cósmico materialista.

Muchos autores han intentado recoger su legado en diferentes campos: literatura (Lone Sloane), música (Metallica, Cradle of Filth), arte (H.R. Giger), cómic (Hellboy) y, el que más lo ha intentado pero con resultado más irregular, el cine. Muchas obras han adaptado ambientes con gran rendimiento como “Alien, el 8 Pasajero” de Ridley Scott o “La Cosa” de John Carpenter pero cuando se ha intentado adecuar uno de sus libros al celuloide, nunca se ha conseguido captar el espíritu de su obra, más bien se han convertido en productos mediocres, gores y faltos de calidad. Ejemplos: “From Beyond” de Stuart Gordon o “La Mansion Cthulhu” de nuestro querido Juan Piquer Simón. Solo cintas que han olvidado la seriedad de las narraciones y han optado por su propio camino han obtenido buenos resultados: “Reanimator”, “En la Boca del Miedo” o “Posesión Infernal”. Así que cuando se anunciaba un proyecto español que pretendía adaptar el universo creado por Lovecraft, cuanto menos era interesante seguirlo. ¿El resultado? Muy desigual.

Su director José Luis Alemán, un realizador novel, quería una obra díptica, es decir, dos películas que fueran una sola pero se estrenaran en dos partes (estilo “Kill Bill” de Tarantino para entendernos). Además contaría con un presupuesto extenso – de los más caros de la historia del cine español – y la independencia de no pertenecer al ámbito gubernamental, es decir, que no contaría con subvenciones estatales. Esto es una ventaja y un inconveniente. Ventaja porque te permite llevar a cabo tu proyecto sin injerencias exteriores y sin tener que contar con el absurdo enfoque social que exige el Estado español para apoyar económicamente un filme.  E inconveniente porque, aparte del obvio descenso monetario que obliga a buscar financiación por otros lados, no es bien visto en este país películas que se salgan del entramado creado audiovisual y que puedan llegar a romper la tónica existente actualmente. ¿Y esto por qué? Pues porque si se demuestra que es posible salir adelante y tener cierto éxito con una estructura donde los ingresos provienen de inversores privados o creando nuevas fórmulas basadas, por ejemplo, en la publicidad en las entradas crearía un precedente que haría peligrar el actual sistema del cine. Y eso sin ahondar mucho en el tema seguro que es peligroso para algunos que viven de ese negocio. Y si no, pregúntele a Ademán que ha tenido que denunciar los obstáculos, e incluso amenazas, que ha sufrido por estar aparte del sistema establecido gubernamental.

Pero centrémonos en las películas en sí. Dos obras totalmente diferentes nos esperan con cada entrega. La primera parte nos lleva a conocer la historia de la familia Valdemar en el siglo XIX, un matrimonio, Lázaro y Leonor, separado por una serie de sucesos sobrenaturales provocados por la inquietud de Lázaro de descubrir realidades ocultas y la llegada a su vida de un inquietante personaje, Aleister Crowley. Y ese es uno de los puntos interesantes de los dos filmes, la incorporación de celebridades míticas en el mundo de lo sobrenatural como el propio Crowley, Bram Stoker,  Lizzie Borden o el mismísimo Lovecraft. A la vez que se nos narra los sucesos acontecidos en el pasado, se nos muestra el momento presente donde la desaparición de varios tasadores inmobiliarios en la mansión Valdemar hace que la compañía contrate los servicios de un prestigioso detective para intentar averiguar los hechos. Una situación que se verá extendida en la segunda parte (“La Sombra Prohibida”) llegando al final del misterio.

Los actores encargados de llevar a cabo este proyecto son Danielle Liotti y Laia Marull como el matrimonio Valdemar; Óscar Jaenada como el detective Nicolás Tremel; Silvia Abascal como Luisa Llorente, la tasadora inmobiliaria secuestrada; Ana Risueño como la doctora Cervía, representante de la empresa propietaria de la mansión y un elenco de secundarios inolvidables dentro del cine español con especial preponderancia en los fallecidos recientemente Paul Naschy y Francisco Maestre. Pero en el reparto hay algo que comentar. Mientras en la primera parte las interpretaciones son normales y no destacan ni para bien ni para mal, en la segunda parte destruyen la obra. Lamentables actuaciones las que observamos en “La Sombra Prohibida”. Me resulta incomprensible que actores de la talla de Jaenada, Abascal o Risueño nos torturen con tan horribles registros en sus papeles. Me hace preguntarme si el guión es tan mediocre que hace imposible meterse en sus roles pero la verdad es que el reparto de la segunda entrega es de lo peor que estos ojos han podido ver en el cine. Y he visto mucha basura cinéfila, créanme.

Pues esta sensación de abrupta separación entre las cualidades de la primera y la segunda entrega se repiten en todos sus elementos. El guión que en su inicial propuesta es un libreto pausado, detallado y lleno de matices que recuerda al mejor cine de terror de los 60 y 70 se convierte en un despropósito aberrante falto de coherencia y ritmo que nos lleva cual montaña rusa por una serie de sucesos inexplicables desde el punto de vista narrativo. Es como si una conversación sin interés sacada de la vida real se extrapolara a la pantalla sin ese necesario lenguaje fílmico que toda película requiere. Además, los sucesos de la trama son encabalgados sin adherencia ninguna como si de un collage irreal se tratara. Muy deficiente. Si de algo se salva el paso entre una y otra parte del díptico son los excelentes efectos visuales que existen en las dos entregas. Mientras en la primera vemos como seres innombrables surgen de otra dimensión, en la segunda se nos obsequia con la presencia de uno de las criaturas más espectaculares, el gran Cthulhu. Ese punto, perfecto pero para todo lo demás muy decepcionante. Y es una verdadera pena porque la primera película apuntaba maneras de obra grande dentro del género con una apuesta arriesgada – que incomprensiblemente recibió numerosas críticas que obligaron al propio director a pedir disculpas por sus trabajo (sic) – que quizás debido a las presiones exteriores se convierte en un producto mediocre, simple y ordinario en su continuación. Una gran desilusión.

Puntuación: 5 sobre 10 (7 para “La Herencia Valdemar” y 3 para “La Sombra Prohibida”)

Lo mejor: Una excelsa primera parte, terror clásico de la mejor escuela.

Lo peor: Una nefasta segunda parte que tira por tierra todo lo bueno hecho con anterioridad.

La escena: La aparición de Cthulhu.

Superman/Shazam: The Return of Black Adam (2010)

•22 marzo 2011 • Dejar un comentario

DC Showcase o, lo que es lo mismo, cortos animados incluidos en las ediciones especiales de las películas  de animación de la compañía. Hasta el día de hoy, en total han sido cuatro: The Spectre, Jonah Hex, Green Arrow y la que nos ocupa, el crossover entre Superman y Shazam. 22 minutos de pura adrenalina que nos llevan al origen del Capitán Marvel (sí, se llama como su más feroz competencia) con una especial participación del hombre del mañana, Superman.

Un poquito de historia. Timely Cómics (después Atlas) a través de Stan Lee pensó en cambiarse de nombre a un título más atractivo que dio como resultado la denominación Marvel Cómics que todos conocemos. Pero existía un pequeño problema, un personaje de los 40 tenía ese nombre por lo que Lee y compañía decidieron hacerse con sus derechos para evitarse futuros quebraderos legales, pero aunque Marvel consiguió la denominación, DC consiguió hacerse con los derechos del personaje. Y ese es el Shazam que todos conocemos. ¿Shazam por qué? Os preguntaréis los más neófitos. Pues es el grito de guerra – nombre del mago que le dio sus poderes: la sabiduría de Salomón, la fuerza de  Hércules, la resistencia de Atlas, el poder de Zeus, el coraje de Aquiles y la velocidad de  Mercurio – para que el humano se convierta en el todopoderoso Capitán Marvel. Sólo un detalle más, ese humano es un niño que no sobrepasa las quincena de ahí las tribulaciones que acarreará la mentalidad de una persona que no ha alcanzado su madurez con un cuerpo y unos poderes que rivalizan con los del propio Superman (mas aún si hay magia de por medio).

Pues esta historia es la que encontramos en este corto animado de la mano de Joaquin Dos Santos, joven realizador de la casa DC que se ha encargado de los cuatros cortos más algunos episodios de la serie animada de la JLA.  Y si a este cóctel añadimos el regreso del primer personaje que tuvo los poderes de Shazam, el ser llamado Black Adam, nos encontramos con una historia muy bien llevada, entretenida y con acción a raudales.

Puntuación: 7 sobre 10.

Lo mejor: El formato Showcase, historias que narran orígenes de personajes de DC con una duración acorde.

Lo peor: ¿Llegará a España?

La escena:  La primera transformación a ¡¡Shazam!!

Todo 36-39 Malos Tiempos (2007-2009)

•21 marzo 2011 • Dejar un comentario

Recopilatorio de los cuatro álbumes dedicados por el autor español Carlos Giménez a la Guerra Civil española. Centrada sobre todo en el asedio de los nacionales a Madrid y vista, en su mayoría, por los ojos de un niño aunque también se expande en multitud de historias secundarias que permiten profundizar en la historia. Todo lo narrado aquí por Giménez pretende ser verídico. Son historias contadas por los propios protagonistas al autor en una ardua labor de documentación que se palpa en la obra en todo momento y abarca desde meses antes del estallido de la guerra hasta la llegada triunfante de los nacionales a las calles de Madrid.

Nos les voy a engañar. En este cómic se sufre y mucho. Sentimos las consecuencias del conflicto en nuestras propias carnes con esa narración característica de Giménez. Yo ya conocía la obra de este magnífico autor patrio con dos de sus creaciones, en concreto, “Paracuellos” y “Barrio”. Dos obras maestras que reflejaban las vivencias de unos personajes en la dictadura franquista. Si no las han leído se las recomiendo y aún más con la recuperación de todo el material de Giménez en esplendidos integrales de la mano de la editorial DeBolsillo. De momento disponibles “Paracuellos” y este “36-39 “y este mismo año “Los Profesionales ” y “Barrio”. En esta vorágine que se vive actualmente en el mercado editorial comiquero a base de tochazos que recopilan todas las historias de series es gratificante ver como uno de nuestros mayores valores como es Carlos Giménez también tiene su papel y además a un precio ridículo (15 euros) en comparación a sus competidores en relación con la calidad y número de páginas.

Es imposible relatar todas las sensaciones que se viven al leer este libro. Vivan esa experiencia por ustedes mismos. Yo se lo recomiendo encarecidamente. Eso sí les advierto, esta obra no está contada de forma no hiriente y políticamente correcta como parece que se lleva actualmente. No, narra hechos acontecidos desde el punto de vista de las víctimas y sin moral doble sentido. A los asesinos a sangre fría se les llama asesinos y así se les muestra. Es un cómic lleno de humanidad que no creo que a los simpatizantes de la derecha más conservadora puedan disfrutar, mas bien todo lo contrario. Pero no es una obra de izquierdas aunque pueda parecerlo (que lo parece) sino un libro que pretende mostrar los hechos que aquella guerra provocó en la gente. Si hay que enseñar los horrores que cometieron los rojos se enseñarán y si existieron personas de derechas democráticas se expondrán como otras víctimas más. Porque señores, es una realidad que la guerra civil y la Dictadura no fue una victoria de la Derecha sino una victoria del totalitarismo más reaccionario y zafio. Y es que Carlos es de los pocos que se han atrevido a levantarse para contar aquella historia. A levantar la sábana y mostrar la cama. Que le pregunten a Garzón. Todos los países con dictaduras han llevado ante la justicia a sus asesinos, todos menos España ¿por qué? Pues porque aquí en las altas esferas todavía conviven muchos de los que vivieron en la cima en aquella época infausta. Y eso se nota. Censura en el cine (el reciente caso de “A Serbian Film”  o la recortada “Saw” y los cientos de filmes que no llegan a nuestras salas), la persecución a quienes luchan por la memoria histórica o la ley Sinde y el veto silencioso a Alex de la Iglesia por poner algunos ejemplos. Todo estará bien mientras no se pretenda elevar la voz y denunciar unos hechos innombrables. Esa guerra…

Esa gran olvidada, esa guerra que es historia viva de nuestra España que desde muchos sitios se ha intentado olvidar, se quiere tapar y se necesita encerrar. Una guerra que cambió el devenir de nuestro futuro y que todavía hoy en día sigue vigente. No señores, no se puede olvidar tanto daño, no se puede olvidar que unos fueron víctimas y otros verdugos. Que un gobierno elegido democráticamente por el pueblo español fue derrocado a golpe de sangre por un bando que impuso la fuerza y que hizo caer a España en un olvido del que todavía quieren hacernos que ignoremos. Para que remover hechos pasados dicen, eso ya es agua pasada dicen otros, qué necesidad hay de ahondar en el pasado, miremos al futuro replican algunos. Pues señores y señoras, el pasado son huellas que marcan nuestro futuro. Como vamos a olvidar, tenemos que tenerlo siempre presente para que no se pueda repetir. El pasado aunque sea doloroso es parte de nuestra historia, no se pueden borrar tantos años de un plumazo. Que paguen los asesinos de gente inocente, de mujeres, de niños, de hombres que luchaban por su libertad. Que paguen los que impusieron su manera de pensar por la fuerza, que paguen por tanto dolor, por familias destruidas que todavía no saben donde están los cuerpos de sus parientes. Para poder avanzar es necesario mirar atrás y no tapar los hechos sino vivirlos aunque sea por un momento porque no olviden que la Guerra nos cambió a todos, a los que la vivieron y a los que nacieron después porque ¿cómo sería España si la República hubiera continuado? ¿Se imaginan? Viviríamos la situación actual pero desde otro prisma, como Francia, Reino Unido o Alemania, es decir, con años de avances, no con el lastre que arrastramos de incultura, de aislamiento y de sufrimiento. Dice Carlos Gimenez en la introducción de este libro que intentará ser todo lo objetivo posible con la Guerra Civil española pero que neutral nunca que cómo se puede ser neutral con asesinos. Cuánta razón. Qué poca gente se atreve a contar la guerra que nos cambió. Bravo Carlos, Bravo.

Puntuación: 10 sobre 10.

Lo mejor: La valentía y una introducción que habría que leer en las clases de historia de las escuelas.

Lo peor: Cierta repetición en algunos aspectos que hacen reiterativas algunas partes de la historia.

La escena: El episodio del gato.

Marvel Deluxe: Los Nuevos Vengadores: Civil War (The New Avengers #21/26 – 2006/2007)

•16 marzo 2011 • Dejar un comentario

Civil War, la saga que lo cambió todo. Como ya comenté en la reseña correspondiente a Spiderman dentro de la macrosaga, estamos ante una historia que fracturó el universo Marvel en dos bandos y que crearía heridas que tardarían en cerrar. Ahora es el turno del tomo correspondiente al grupo en donde está la base de todo, los Nuevos Vengadores. Con Iron Man y el Capitán América liderando ambas facciones, estaba claro que la importancia y el devenir del grupo, nacido tras las cenizas de “Desunidos”, cimentaría la historia. Y es que era patente que su desarrollo no podría ser el mismo tras la Guerra Civil.

El tomo lo componen los números correspondientes de New Avengers en plena guerra más un especial post-saga llamado “la Balada de Clint Barton y Wanda Maximoff” del que ya hablaremos más adelante. Como el núcleo de Civil War ya estaba siendo contado en su miniserie homónima, se pensó en aportar pequeñas historias individuales de personajes influyentes en la trama en cada número de la serie, algo que ampliaría la profundidad y que no tocaría la estructura central de la saga y que, además, serían dibujados por un artista diferente para cada ocasión. Porque el encargado del guión era algo inamovible, el sr. Bendis.

Para el primer número (#21 – Howard Chaykin), se contarían las primeras horas del Capitán América tras la encerrona donde le obligaban a adherirse al registro de superhumanos con especial hincapié en su relación con el Halcón. En el segundo (#22 – Leinil Francis Yu), la oposición de un personaje tan especialmente contrario dentro del grupo contra cualquier registro o violación de derechos humanos como Luke Cage. El tercero (#23 – Olivier Coipel), Spiderwoman con su especial situación a tres bandas – Hydra, Shield y Vengadores -. El cuarto (#24 – Adi Granov), la reacción de uno de los superhéroes que con su poder podría cambiar el curso de la guerra, el Vigía. Y por último (#25 – Jim Cheung), un episodio enigmático que intentaría dar pistas sobre un hecho importante de Iron Man. En total, cinco historias que completan y arrojan luz sobre detalles que hubieran sido imposibles de incluir en la serie central de Civil War.

Hasta aquí entretenimiento de la mano de Bendis de uno de los episodios más importantes de los últimos años en Marvel. Pero la traca había sido dejada para el final con “La Balada de Clint Barton y Wanda Maximoff”, un episodio autoconclusivo alejado de la Guerra Civil que tocaría la relación de estos dos personajes (para aquel que no lo sepa Clint y Wanda son en realidad Ojo de Halcón y la Bruja Escarlata) tras los sucedido en la Dinastía de M. Pero para ello, hagamos una pequeña introducción. Wanda tras los numerosos sucesos traumáticos de su vida, entra en estado de locura y ataca a los Vengadores. ¿El resultado? La disolución del grupo y la muerte de algunos de sus miembros, entre ellos, Ojo de Halcón. Más antecedentes, Clint y Wanda desde su unión al grupo en el mítico 16 USA siempre habían tenido una relación a medio camino entre la amistad y el amor, situación que se vería interrumpida con la llegada de la Visión y su posterior matrimonio con Wanda pero que sería retomada tras la muerte espiritual del androide sintético. Pues bien, en este magistral episodio Clint vuelve a la vida tras lo ocurrido en “House of M” y, desorientado y buscando respuestas, intenta localizar el paradero de Wanda. Lo demás averiguarlo vosotros pero os aseguro que es uno de los momentos más hermosos y mágicos que he podido ver en el universo Marvel. Además, ilustrado por Alex Maleev con ese trazo tan realista que le caracteriza y con un homenaje a Gustav Klimt en una conclusión magnífica. De obra maestra.

Puntuación: 8 sobre 10.

Lo mejor: La balada de Clint y Wanda.

Lo peor: Con la cantidad de dibujantes excelsos que componen estos números, un autor tan mediocre como Howard Chaykin desentona enormemente.

La escena: El rescate de Cage.